| Ver el pasado, tocar el porvenir |
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| Escrito por Sergio Valdés |
| Lunes, 28 de Febrero de 2011 21:54 |
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“Hacer memoria”, reconocer en el presente los vestigios del pasado, los rostros, las armas, los insultos, las heridas… Recordar, así sea con rabia, la crueldad impuesta y generalizada sobre la población, en espacios y tiempos muy concretos. “Hacer memoria” es engendrar la posibilidad de un presente y un futuro en donde la tortura de un individuo o el aniquilamiento de un pueblo no tienen cabida alguna. 1981, 1982, 1983… Las películas de Wahlforss, hacen posible este ejercicio compartido del recuerdo, esta percepción crítica de nuestra historia. Esta conexión, ciertamente dolorosa pero necesaria e irrenunciable, con una etapa muy difícil de nuestra lucha por una vida digna. Son imágenes que trascendieron la inmovilidad y el silencio. Pronunciamientos visuales en contra del sufrimiento, la imposición, el destierro, en fin, de las consecuencias de la avaricia y la soberbia de los poderosos. “Hacer memoria” con el cine –con este cine en particular- permite dotar de información concreta a los descreídos, darle fuerza a quienes por temor o cobardía, no dan vuelta su mirada hacia atrás o a quienes opinan que no vale la pena hacer justicia y que las cosas difíciles –sean estas del pasado o del presente- no se pueden modificar. Tenemos ahora tres nuevos documentales que vienen en auxilio de quienes en este hermoso y maltratado país luchamos porque se haga justicia y se condene a los responsables del genocidio. Indudablemente muchos corazones van a estremecerse, pero a cambio obtendrán una nueva forma de conciencia histórica y una renovada capacidad de orientar su rumbo hacia el porvenir. Y en suma, tendrán unos recuerdos que podrán ayudarlos a derrotar la tristeza y la incertidumbre. Este es el cine de la verdad, el que nos ayuda a librarnos del olvido y a prepararnos para hacer la “memoria histórica de la alegría”.
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